Las bicicletas

El día de hoy he decidido volver  a viajar en mi bicicleta. Hace años acostumbraba trasladarme al trabajo con este maravilloso vehículo, en parte para hacer ejercicio (y contrarrestar las horas de sedentarismo en la oficina) y por otra, la loca idea de conciencia ecológica y evitar el uso de automovil. Hace años de eso y por diversas circunstancias dejé esa buena costumbre. Años después he decidido regresar.

Las experiencias de viajar en bicicleta en esta ciudad son varias. Obviamente no falta quien cuestione mi cordura por decidir viajar en un vehículo tan fragil en una ciudad con conductores más cercanos a animales rabiosos que a personas. Es cosa de todos los días que te avienten laminazo y sientan que como tiene coche (y usualmente tienen más prisa que uno) pueden cerrarte el paso. En una ciudad con poca cultura vial (tanto de conductores, ciclistas y peatones) es necesario estar con los 5, 6, 7 ó si se tienen 8 sentidos alerta para evitar cualquier percance. Debes ir despacio, ya que no sabes en que momento un niño se cruza la calle, un automovilista abre la puerta de su coche o simplemente evitar el laminazo de parte de taxitas y microbuseros; aunque a últimas fechas (y viajando en motoneta) he descubierto a un ente más peligroso que los dos anteriormente mencionados; las terribles, demoledoras y siempre un peligro latente: señoras en camioneta. Este nuevo tipo de conductor, que carece de percepción espacial (acepto cualquier debate al respecto) es con el que más caidas he tenido en motoneta, ya sea porque no calculan las tremendas lanchas que manejan y hacen movimientos como si estuvieran conduciendo un auto compacto. Bueno, un nuevo punto por el cual estar más alerta.

Dejando de lado los obvios peligros que involucra viajar en bicicleta en los centros urbanos, creo que los beneficios son varios. Si no tienes prisa en llegar a tu destino, puedes llevártela super relax y disfrutar del paisaje. El beneficio obvio del ejercicio y la conciencia ecológica. Cuando pasas por una zona de tráfico, puedes pasar entre coches y burlarte de los pobres energúmenos que se encuentran encerrados en sus jaulas de lujo y como parte de mis sueños guajiros, pues el hacerme a la idea de como sería vivir en un lugar donde la bicicleta sea el transporte oficial. ¿Amsterdam tal vez? Se aceptan sugerencias.

Para terminar este post, quisiera hacer mención de un libro que adquirí hace unas semanas en el MUAC que se llama Las bicicletas y sus dueños, de Rogelio Garza con ilustraciones de Maru Sandoval. El libro hace referencia de diversos personajes relevantes, desde Lance Armstrong, Albert Einstein, el Che Guevara hasta Britney Spears y Bush y su relaciones con sus bicicletas. ¿Qué tipo de bicicleta tendría John Lennon? ¿Cúal fue la bicicleta favorita de Carl Sagan? ¿cuántas veces se ha caido Felipe Calderón? Además de los datos y experiencias de estos personajes con sus “biclas”, el autor da información sobre el desarrollo de las bicicletas, su circunstancia en México y otros datos. Un libro interesante en varios aspectos y para concluir, quiero usar las palabras de Einstein acerca de la bicicleta y que a mi opinión, es una lección de vida.

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“La vida es como un paseo en bicicleta,
Para conservar el equilibrio
es necesario mantenerse en movimiento”
Albert Einstein

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5 Respuestas a “Las bicicletas

  1. Admito que después de leer tu post me dieron ganas de viajar también al trabajo en bicicleta.

    Se me quitaron un poco cuando salí conduciendo y me tuve q enfrentar a los siempre-brutos conductores.

  2. Yo le entro al debate de las ñoras en camioneta, además de la cuestión espacial que mencionas , existe un estudio que dice algo así: el tamaño de la camioneta es directamente proporcional con el tamaño de la neurosis de la conductora.

    Dos peligros al mismo tiempo: la impericia y la locura.

  3. Yo le entro al debate de las ñoras en camioneta, además de la cuestión espacial que mencionas , existe un estudio que dice algo así: el tamaño de la camioneta es directamente proporcional con el tamaño de la neurosis de la conductora.

    Dos peligros operando al mismo tiempo: la impericia y la locura.

  4. Pos yo envidio tu capacidad de equilibrio y movilidad. ¡Yo ni siquiera sé nadar! ¡Menos andar en bicicleta! Eso me recuerda el libro de Gabriel Zaid. Ya estoy divagando. Je. Saludos.

  5. ja…..el tamaño de su ego y neurosis igual al tamaño de sus tanques????……eso si estuvo genial…..mejor que dejen sus panzers y les pongan el ejemplo a sus hijos haciendo ejercicio…igual y por ahí hay un pequeño Einstein….uno nunca sabe….o un pequeño Bush…..Dios nos libre del mal y la inconciencia.

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